Los más memoriosos y los que comenzamos a vernos canas en el espejo, recordamos a Constitución en Mardel, como "la avenida del ruido". Una seguidilla de boliches impresionante desde la costa hasta casi el cruce con Champagnat -ruta 2-, en donde confluíamos tanto marplatenses como turistas de todo el pais. Chaplin, Beduino's, Los Aromos, Notte, Matoko's, Banana (Siii!... la del tobogán!), Ydolem, Papagayo's, Aloha, Symbiosis, Sobremonte, Chocolate, Xanadú, Enterprisse, Lennon, Pacha, Sunset, son solo algunos de los tantos más que ahora escapan a mi memoria, en donde los "habitués" concurrían religiosamente en los 60' y 70's de "elegante sport": pantalones de botamangas Oxford, zapatos, camisa y saco. Algunos tantos, se colocaban su corbata de rigor, pero casi nadie osaba ir de campera o zapatillas...
Los tiempos y las situaciones socio-económicas fueron mutando en esta Argentina, y ya entrados los 80', comenzamos a dejar de lado viejos atuendos: cambiamos zapatos por zapatillas, camisa por remeras, nos afeitamos las patillas y bigotes, y nos calzamos la campera. En varios de éstos sitios, esto servía como excusa para "filtrar" la concurrencia y el acceso. Recuerdo que en Enterprisse era muy común que Carlitos (un gigantón enorme y desproporcionado), que creia estar en los años 70', frenaba a todo aquel que no traía zapatos o saco, pero que en realidad era la "portación de cara" lo que oficiaba de habeas corpus para el ingreso. Ahí entramos en uno de los terrenos más ásperos de toda esta conversación...
La noche fue, es y sigue siendo sectaria. Lo compruebo a diario en los distintos lugares de esparcimiento nocturno y su tajante división de clases entre unos y otros. Hay métodos válidos, como por ejemplo, los precios. Podemos estar en desacuerdo o no, pero los costos de entradas y consumiciones, restringen casi siempre a quienes carecen de recursos y quienes según los propietarios,-aunque suene muy feo- son los causantes de los "problemas".
Ahora bien... ¿Qué ocurre cuando un grupo de chicos, aparentemente de condición humilde, bien vestidos y presentables, quiere pasar un momento de esparcimiento en un lugar en donde concurren los que antes se los llamaba "nenes bien" y por ende hay modelos y chicas con "cola Reef"? Se encuentran con una nueva y absolutamente cruel modalidad sectaria: "Chicos!, estamos a tope con la capacidad, sepan disculpar"
Mientras que por el costado de ellos, ingresaban dos rubias en minifalda con tetas artificiales y un rubiecito de pelo revuelto, jean tajeado y zapatillas Converse de lona sin atar. Los muchachos saludaron cordialmente, agradecieron la "explicación", y seguramente pusieron proa al bar de todos los findes...
Como testigo de esta escena triste y cruel a la vez, llego a una conclusión a la que nunca hubiese querido llegar:
Somos todos iguales, pero siempre hay unos mas iguales que otros...
Buen finde!
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